En
realidad este texto pudo haber sido escrito por cualquiera de los
participantes en el triatlón que no se dedique al deporte
es decir cualquier persona que trabaja en oficina, se dedica al
comercio o aun es estudiante y tiene por hobby el correr o pedalear
cuando se lo permite la chamba, le gusta la naturaleza y posiblemente
practica algún deporte de forma constante, esto es una persona
común y corriente.
Un buen día a la hora de la comida me encontraba en la zona
de revistas del afamado restaurante de los buhitos el que esta frente
a la glorieta del ángel de la independencia, en eso después
de ver por encima las revistas de computo lleve la mirada sobre
la Revista Xtremo, sin mas la tome y comencé a hojearla,
lo primero que me llamo la atención fue la convocatoria al
primer triatlón extremo, de inmediato tuve la idea de participar,
siendo franco sabia que era una idea remota, pero soñar no
cuesta nada, así que pague la revista y me la lleve a la
oficina, la puse al costado izquierdo del monito. Durante los siguientes
15 días no le preste atención mas que cuando algúno
que otro curioso se acercaba a ojearla, sin embargo un día
en el que tenia poco trabajo la hojee de nuevo encontrándome
de nuevo con la convocatoria, observe la dirección electrónica
y la teclee en la computadora, finalmente accedí a la pagina
y leí los detalles de la carrera, aun que tengo que confesar
que me fue confuso en un principio el recorrido que habría
que hacer, no le di importancia y seguí navegando el sitio,
observe los participantes y sentí la necesidad de inscribirme
para mas tarde pagar, a lo que pensé “Aun tengo dolor
en la rodillas, no tengo suficiente dinero, no tengo todo el equipo…”,
así que cerré el sitio y seguí trabajando.
4 semanas antes de la carrera y mas por azares del destino que por
ser algo planeado llegue al nevado por primera vez en mi vida, no
hay descripción posible para la emoción que sentí
al llegar a la segunda pluma donde por ser mas de las 15:00hrs no
nos permitieron el paso con el auto, por lo que a después
de preguntar la forma de acceso a píe me arme con un chamarron
y a golpe de calcetín al cabo de 30 minutos aproximadamente
estaba a un costado del ombligo del cráter tocando las gélidas
aguas de la laguna del sol. Esta experiencia se repitió quince
días mas tarde con la mínima variante de que llegue
al cráter en auto. De ahí no volví al cráter
hasta el sábado 16.
El lunes 11 de Abril aun con un montón de dudas sabiendo
que era la ultima semana antes de la carrera entre a la página
www.triatlonextremo.com, sin pensarlo mas simplemente llene la forma
de inscripción y tarjeta en mano realice el pago que me daba
derecho a participar, imprimí la forma de registro, el comprobante
de pago, las reglas de la carrera, entre a bici mapas y me busque
un mapa del nevado en el que localice los puntos de la carrera,
La Laguna del Sol, El Pico del Fraile, El Parque de los Venados.
El Sábado 16 de Abril aun sin creérmela, por ahí
de las 13:30 estaba en el Parque de los Venados encontrándome
a un cuate que hasta el momento en que lo salude lo consideraba
como un personaje al que solo vería en televisión
presentando el programa del conquistador o participando en las Olimpiadas
en esa Desconocidísima (para mi) disciplina de Skeleton,
pues si me refiero al mismísimo Luis Carrasco (cuaz).
Lo que sucedió a continuación tiene tantos matices
y encierra tantos sentimientos y emociones que se extendería
demasiado el texto sin embargo no quisiera dejar de mencionar cosas
como la nevada que nos vistió el escenario de blanco, nos
congelo las orillas de la laguna y a mi en lo particular me provoco
un ataque de tos que duro algo así como hasta media noche,
aprovecho esta oportunidad para disculparme con todos aquellos a
los que no permití dormir con tranquilidad, pero creanme
que yo la pase peor.
Domingo 17 de Abril 10:00 a.m. estamos en la salida, a un costado
mío esta Fabiola Corona, a quien identifique momentos antes
en las entrevistas (a ella la seguí cada fin de semana en
el programa del Conquistador, hasta que por azares del destino fue
superada por segundo al momento de tomar la bandera por el cuate
que era maestro de YOGA), para este momento aun con que pase mala
noche y aun que minutos antes estaba dudando en si continuar con
mi participación, me sentía como león listo
para llegar al fina y dar la mejor competencia. Altavoz en mano
el cuaz recita: “en sus marcas”, “Listos”,
“FUERA”.
Mitad del nado en la laguna, comienzo a sentir que los músculos
oponen resistencia, algo así como un dolor con un cansancio
combinados, últimas brazadas para alcanzar la orilla, de
repente se termina la energía como si hubiese sido succionada,
como si hubiese desaparecido de repente, en ese momento me embarga
un sentimiento que me pide detenerme, veo los demás competidores,
los primero están saliendo del agua y con mucha energía
hasta se van quitando el neopreno en el camino.
Llego a la zona de transición mi hermano Luis comienza a
ayudarme a quitarme el traje, me tiro en la toalla e intento recuperarme
del cansancio pero la energía no regresa, no me puedo levantar
y escucho: como te sientas Poncho, como te sientas.
Varios minutos mas tarde, ya cambiado estoy corriendo tan rápido
como puedo a comenzar el ascenso hacía el pico del Fraile,
me detengo varias veces en el camino aun no logro recuperarme por
completo, pero no me doy por vencido, escucho: “estas bien”,
“Vamos Échale”, solo contesto si ahora voy, solo
necesito un segundo.
Descenso del pico, ya tengo mi marca que indica que ascendí
hasta el pico, es la mitad de la carrera y ya todo es de bajada,
no logro ir mas rápido, las piernas me duelen mucho y se
niegan a moverse, llego hasta la zona de transición por segunda
vez.
Ya en la bici recibo palabras de aliento que me levantan el animo
“Bien Alfonso, estas haciendo muy buena carrera”, sigo
hasta el camino que lleva a la salida del cráter las piernas
ya no dan mas y tengo que bajarme de la bici para continuar empujándola,
por fin el camino esta mas parejo y puedo comenzar a pedalear, comienza
la velocidad, ahora ha terminado la angustia y el dolor, ahora todo
pasa rápido y aun que en algunas partes hay que esforzarse
para no caer de la bici o para subir pequeñas cuestas ya
estoy cerca de la meta, el cronometro marca 2 horas 34 minutos y
segundos termine el triatlón.
Es mi forma de agradecer el esfuerzo de todos, llegando a la meta.
Mi amenaza regresar el año que viene, mejor preparado, así
que cuidense.
|